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Se viene #54Bares en La Poesía de San Telmo

Si te gustan los Bares Notables, esos cafés históricos que abundan en Buenos Aires, no te podés perder el encuentro del jueves 8 de octubre, en La Poesía. En el marco de la movida “Florece el Casco Histórico, Primavera 2015”, que organiza la Asociación de Comerciantes, Empresarios y Profesionales del Casco Histórico, nos vamos a encontrar a partir de las 20 hs del jueves 8 para compartir un vermú, con una rica picada, como las que saben hacer las manos mágicas de Los Notables.

“Florece el Casco Histórico” se desarrollará del 3 al 12 de octubre, en distintos lugares entre Plaza de Mayo y Parque Lezama. Como parte de ese encuentro, #54Bares convoca a compartir un vermú de forma distendida, para conversar sobre la Buenos Aires que tanto queremos o cualquier otro tema que los presentes deseen. El encuentro es abierto, previa registración aquí, cada uno se paga lo que consume, sea la picada con vermú o lo que se desee, a la carta.

Reservá tu lugar para nuestro encuentro en La Poesía aquí.

Y si quieren conocer más sobre “Florece el Casco Histórico”, aquí tienen el programa completo.

Historia del bar La Poesía

“Su historia comienza en la esquina de Chile y Bolívar un soleado 12 de abril de 1982, cuando el gran poeta Rubén Derlis inaugura una etapa insoslayable en la historia del café porteño y del culto por la literatura. Derlis perteneció a la Generación del ’60, un grupo de intelectuales embanderados con la lucha que acompañara a la Revolución Cubana, al Mayo Francés y, más cerca de nosotros, al Cordobazo. Crear, entonces, un espacio íntimo en términos de cofradía, pero a la vez público en su convocatoria e invitación, un bar cómodo para la discusión y amable para el intercambio de ideas y opiniones, fue una de las grandes obras de Derlis.

“Durante los seis años que siguieron hasta su cierre, el Café La Poesía fue sede de la bohemia artística de San Telmo, el barrio favorito de los intelectuales. Sobre sus mesas se fundó el Grupo de los Siete y tuvieron lugar los ciclosJueves con Juglares y Martes de Poesía. Además, se echaron las bases de Poesía 83 y Poesía 84 -recitales poéticos a nivel nacional-, el ciclo de Poesía Lunfarda y algunos talleres de narrativa y poesía. Fueron parroquianos del café en aquellos tiempos personalidades como Onofre Lovero, Hamlet Lima Quintana, Hilda Guerra, Tejada Gómez, Celeste Carballo, Perla Santalla, Pérez Esquivel, Petit de Murat, Alejandrina Devéscovi, Juan Carlos Gené, Néstor Berllés, Miguel Briante, Oscar Del Priore, Isidoro Blaisten, Oscar Ferrigno, Marita Battaglia Daniel Giribaldi, Héctor Nego, Marino Santa María, Hernán Oliva, Enrique “Mono” Villegas, Antonio Requeni y tantos otros…

“Como toda buena poesía, este café tiene su gran historia de amor: en una de sus mesas, el poeta y letrista de tango Horacio Ferrer y la artista plástica Lucía Michelle Michelli -Lulú, para los íntimos- se conocieron y enamoraron, inmortalizando su encuentro con su fiel presencia en el café, por no mencionar su sensibilidad para la creación y su siempre joven sentido de la simpatía. Horacio le escribió a su doncella un poema llamado Lulú, que más tarde sería transformado en vals por el maestro Raúl Garello. Sus primeros versos rezan: ¿Te acordás del café La Poesía /esa mágica noche en San Telmo?/ Buenos Aires urdió nuestro encuentro, / tan romántica y dulce Lulú. En la primera mesa entrando por la esquina, mano derecha al lado de la ventana, una chapa corona la madera con la dedicatoria a esta eterna pareja.

“También son reliquias del salón las placas en honor al arquitecto José María Peña y al Grupo de los Siete, la chopera de bronce y el piano de principios de siglo XX, la galería de fotos del entrepiso con 120 retratos de maestros de las letras argentinas, el mostrador de madera, la colección de latas, botellas y sifones.

“El Café La Poesía acompañó el crecimiento de la flamante democracia. Muchos artistas encontraron en esta esquina una renovada promesa para su futuro y para la libertad de expresión, pero la crisis económica que se gestaba con el nuevo orden nacional obligó al poeta a abandonar a su musa. Durante los años siguientes varios negocios probaron suerte: los vecinos pensaban que la esquina había quedado maldita porque todos fracasaban. Sería que aquel café se negaba a ser otra cosa que La Poesía porque en 2008, finalmente, esa rima única, mezcla de ideales, compañeros y buena comida, se hizo sentir como entonces. Sus nuevos dueños llegaron al local para darle vida, para restaurar su imagen literaria y sacarle brillo a sus mejores versos.

Fuente de la historia del bar: Sitio del Café La Poesía

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